Daniela Gonzalez Echeverry

NOTAS SOBRE EL SUICIDIO

Desde que, siendo adolescente, hice conciencia de la existencia del suicidio, me llamó mucho la atención la complejidad y las contradicciones que el fenómeno en si mismo conlleva. Escuché a muchas personas que decían que el que intenta o comete suicidio tenía que ser muy valiente, pues es la decisión mas difícil que puede tomar un ser humano; vivir o no vivir. Otros opinaban lo contrario, que era una persona débil y cobarde, otros opinaban que era un enfermo y más escuetamente que el que lo hacía tenía que estar loco.

Muchos años después en mi pregrado, escuché en clase que CIORAN filósofo Franco rumano afirmaba que el suicidio es la mayor expresión de la libertad humana. “Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera. Sin la idea del suicidio, si no fuera por la posibilidad del suicidio, ya me habría matado”. Luego me di cuenta que el suicidio es una expresión comunicativa del que lo ejecuta, para la familia, la sociedad o para el mundo.

De esta afirmación se desprendieron en mis lecturas los conceptos de autopsia psicológica que se realiza con el objeto de descifrar el mensaje de este hecho como acción comunicativa con significados unas veces implícitos y otras explícitos. Supe que se estudian las cartas, grabaciones y mensajes, que deja quien muere, tanto como el modo escogido por este para morir en el que se encuentra con mucha certeza la intencionalidad de la acción frente a las personas cercanas especialmente.

Hoy desde mi práctica clínica como psicóloga, miro el suicidio como una decisión respetable de quien lo ejecuta; estoy segura, llena de sentido y significados y a la que lo que menos le sirven son los juicios de valor. Lamento esta muerte como todas las muertes, pero comprendo que puede ser liberadora como en el caso de la eutanasia. No se puede reducir el pensamiento a creer que el único dolor que puede aliviar la muerte sea el físico o corporal.

El sufrimiento emocional y psiquico es tan válido como el que se produce en cualquier función de nuestro cuerpo y los caminos elegidos por el ser humano para superarlo son absolutamente respetables. De todos modos como logoterapeuta, considero que la vida vale la pena bajo cualquier circunstancia y haré siempre todo lo que esté a mi alcance para que la vida se mantenga aún por encima del sufrimiento que considero que puede llegar a ser trascendido por el doliente.